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Descartamos activos sin descuento suficiente, con problemas no controlables o con salida comercial débil.
No nos limitamos a comprar barato y vender caro. Nuestra función real es desbloquear valor mediante análisis legal, negociación, gestión de incidencias, saneamiento documental y preparación del inmueble para su salida al mercado.
El beneficio se obtiene del margen entre el coste total de adquisición y regularización, y el precio de venta del activo estabilizado.
Identificamos activos infravalorados por su complejidad. Las fuentes incluyen contactos inmobiliarios, subastas, carteras privadas, propietarios con necesidad de liquidez, intermediarios, entidades financieras, servicers y situaciones extrajudiciales.
Antes de invertir analizamos el activo desde una perspectiva jurídica, financiera, registral, técnica y comercial. Determinamos si el descuento compensa los riesgos y los costes de regularización.
Estructuramos la operación para comprar el activo o adquirir una posición económica sobre él, con especial cuidado jurídico y fiscal, sobre todo cuando participan varios inversores.
Gestionamos la resolución de ocupaciones, cargas, deudas, problemas documentales y adecuaciones técnicas: cualquier incidencia que impida maximizar el valor del inmueble.
Una vez estabilizado el activo, lo comercializamos con una estrategia de salida definida. Calculamos el beneficio descontando compra, impuestos, gastos legales, financiación, saneamiento, reformas y honorarios.
Para profesionalizar el modelo trabajamos con un proceso estandarizado. Ninguna operación se aprueba sin un expediente completo y una decisión documentada.
Descartamos activos sin descuento suficiente, con problemas no controlables o con salida comercial débil.
Revisamos nota simple, titularidad, cargas, embargos, ocupación, situación catastral, deudas de comunidad, IBI, suministros, arrendamientos y procedimientos judiciales.
Calculamos precio máximo de compra, costes estimados, impuestos, honorarios, posible reforma, plazo, precio de salida, margen bruto y rentabilidad esperada.
Ninguna operación se aprueba sin un expediente completo y una decisión documentada.
Coordinamos abogados, técnicos, gestores y agentes necesarios para limpiar el activo.
Definimos la salida: venta directa, a inversor, a particular, a reformista o mediante agencia.
Documentamos el resultado final, liquidamos la operación e informamos al inversor.
El principal riesgo no es comprar un inmueble problemático, sino comprarlo sin entender la magnitud del problema. Por eso la due diligence es crítica.
La tecnología nos diferencia de operadores puramente oportunistas y se aplica en cinco áreas.
Bases de datos, subastas, alertas, scraping legal permitido y CRM.
Comparables, histórico de precios, mapas de demanda y liquidez por zona.
Matrices de incidencias, scoring jurídico y scoring comercial.
Panel de operaciones, control de hitos, costes y documentación.
Reporting digital, dashboards y documentación segura.